Guapa por fuera y guapa por dentro: la web del abogado en internet

El diseño web actual ofrece muchísimas posibilidades de gran atractivo visual. Posibilidades que serán determinantes a la hora de convertir un usuario en cliente. Pero si no cuidas también algunos aspectos internos, de los que no ve el usuario, nunca le sacarás a la web todo el partido que deberías. Y llegado el caso, te resultaría completamente inútil.

 

La importancia de lo visual

Es innegable que el aspecto visual de una web resulta determinante. Si la web de tu despacho se ve anticuada, o tiene una mala elección de colores, o de los tipos y tamaños de letra, o tiene cualquier otro problema de diseño externo que pueda molestar al usuario… entonces ya no cumplirá su función.

El usuario desconfiará de tu despacho, de la misma forma que desconfiaría si entrara físicamente en tu despacho y encontrara la puerta pintada de verde chillón, las mesas viejas calzadas con libros de derecho penal, y de hilo musical los grandes éxitos de El Fary.

Supongo que la imagen que acabo de describir es lo suficientemente aterradora, ¿verdad?

Ok, estamos de acuerdo entonces en que el aspecto visual ha de estar cuidadísimo en la web de un despacho de abogados.

Pero cuidado: no puedes quedarte ahí.

Una web no solo debe estar guapa por fuera. También necesita estar “guapa” por dentro.

 

La (aún mayor) importancia de lo que no se ve

Cuidar el interior de la web del abogado en internet es igual de importante que el aspecto exterior

Cuidar el interior de la web del abogado en internet es igual de importante que el aspecto exterior

Como ya sabrás, una web no es más que código. Un determinado código hace que aparezca un color, un recuadro, una imagen, un título…

Al usuario eso le da igual, porque el usuario no ve el código: ve lo que ese código produce.

Pero Google no tiene ojos. El buscador es un algoritmo matemático que rastrea las webs y la analiza por dentro, por el código. Por hacer un símil, tú compras una alfombra porque te gusta el dibujo que muestra, o sus colores. Google la compraría en base al patrón que se ve en el reverso, la parte que va al suelo, que no es bonita, pero que hace posible el hermoso dibujo del frontal.

Y Google es selectivo.

Cuando tu escribes “despacho de abogados” en el buscador, aparecen miles de webs. La diferencia entre las que aparecen en la primera página de resultados, y las que lo hacen en la décima página de resultados, se mide por muchos factores, y uno de los más importantes es ese código interno de la web.

Google presta atención a cosas como por ejemplo:

  • La estructura de la web: mejor sencilla que compleja, mejor con pocos subniveles, que con muchos. Y por supuesto, que desde cualquier página de la web se pueda volver al punto anterior, o a la página principal. Los callejones sin salida (páginas en las que ya no se puede ir a ningún sitio) son mortales.
  • El Sitemap XML: Relacionado con lo anterior, un Sitemap es un archivo en formato XML que le indica a Google exactamente cuál es esa estructura de la web, cuál es el mapa.
  • El fichero Robots.txt: Un fichero que debe incorporarse a tu web y que le da a los robots del buscador que revisarán tu página indicaciones sobre qué páginas de la web no debe revisar (aquellas cuyo contenido no sea interesante para Google, o que directamente no tengan contenido alguno).
  • El código inservible: Es posible que haya trozos de código que no sirven para nada. Restos de una versión anterior, de algo que se quitó, quizá. O simplemente código redundante. No molestan al usuario, porque no los ve. Pero sí molesta al buscador, que valorará peor tu página contra más código “sucio” encuentre.
  • El tiempo de carga: Esto es importantísimo. Una web ha de cargarse rápido en la pantalla del usuario, y si hay demasiadas imágenes demasiado pesadas, demasiados botones de redes sociales, o cualquier otro elemento que ralentice la carga, Google “arruga la nariz”. El tiempo de carga óptimo para el buscador está entorno a 1,5 segundos aproximadamente. Si tardas más… Google te valorará peor.

Y ojo que esto no solo afecta al buscador: también es vital para el usuario. Cuando una persona entra en una página web y ésta tarda demasiado en cargar, en muchos casos ni se molesta en esperar: simplemente se va a buscar otra. Es lo que se llama “tasa de rebote”, y es tan importante para tu despacho, que le dedicaremos un próximo artículo para que aprendas a controlarlo.

Así que ya sabes: tan importante es que una web luzca por fuera, como esté limpia y reluciente por dentro. ¿Cómo está la tuya?

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Sobre el autor:

Francisco Segura es experto en marketing online con más de 15 años de experiencia en el sector. Creador de marketingeficazabogados.es, y otros servicios de marketing online.

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